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JW.ORG El Sindrome de Trauma Religioso (Parte 3)

Parte 3: El trauma de dejar la religión

Por Marlene Winell, Ph.D.

 

El Síndrome del Trauma Religioso (RTS) es provocado por el abuso crónico de una religión dañina y el impacto ocurrido al cortar la conexión con la  comunidad de fe y los antiguos asociados. Puede ser entendido como una combinación de PTSD (Post Traumatic Stress Disorder) y PTSD complejo (Complex-Post Traumatic Stress Disorder). En el último artículo de esta serie, se explican algunos de los aspectos tóxicos de las religiones autoritarias capaces de provocar un daño psicológico a largo plazo (las religiones basadas en la Biblia en particular). Ahora se abordara el tema del trauma que ocurre al romper con este tipo de religiones.

 

En el PTSD, se define al evento traumático como aquel evento en el que una persona experimenta o es testigo de muerte real, amenaza de muerte, amenaza de lesión grave o  amenaza a la integridad física de uno mismo o de los demás. Cuando una persona pierde su propia fe, o deja su religión, es un acontecimiento análogo,  pues significa esencialmente la muerte de la vida anterior o el fin de la realidad tal como se entendía hasta ese entonces. Es un gran shock en donde todo el sistema de creencias de uno se derrumba y requiere ser reconocido como un trauma.

 

Lo que significa dejar la fe

 

La ruptura con una religión restrictiva que ejerce control mental es a primera vista una experiencia liberadora. La gente que se sale reporta un enorme alivio y un poco de emoción respecto a sus nuevas posibilidades. Para las personas que salen, el problema de tratar de ajustar el pensamiento para creer en doctrinas religiosas irracionales se acaba. Tambien ya no necesitan manejar la enorme disonancia cognitiva cuando en el “mundo real” tratan de conformarse a los códigos de conducta represivos de su fe. En ultima instancia, el dejar una religión restrictiva puede ser visto en el largo plazo como un logro personal importante una vez que se ha pasado por varios ciclos de culpa y confusión.

 

Sin embargo, el desafío de salir adelante parece desalentador. Para la mayoría de la gente que ha estado sometida a religiones coercitivas, el ambiente religioso en donde se estaba, era la unica forma que tenian para satisfacer las necesidades sicologicas humanas: apoyo social, una cosmovisión coherente, darle significado y dirección a la vida, actividades estructuradas y satisfacción emocional y espiritual. Dejar el grupo significa para los que se van, multiples perdidas, entre las que se incluye la pérdida de amigos y el apoyo de familia en un momento crucial y muy dificil de la vida. Por lo tanto, es un “evento altamente estresante” y muy solitario – más que otros eventos descritos en el Eje IV en el DSM. (NdelT: DSM es el Manual, Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, publicado por la Asociacion Siquiatrica de EEUU que es un manual o guia que establece criterios de diagnostico para desordenes mentales de la poblacion, el cual es usado como Manual o guia para establecer diagnosticos siquiatricos o sicologicos). Para algunas personas, dependiendo de su personalidad y los detalles de su pasado religioso, el simplemente dejar de participar en los servicios religiosos y actividades y seguir adelante con la vida es posible. Pero para muchos otros, dejar su religión significa empezar a sufrir ansiedad inhabilitante, depresión, dolor e ira.

 

Por lo general, la gente comienza el proceso de salida al abandonar intelectualmente sus creencias religiosas. Posteriormenete hay una lucha con los aspectos emocionales del conflicto. La parte cognitiva (Lo informacion que la persona “sabe” y maneja como “hechos”) del problema es bastante difícil y a menudo, requiere un período de profundo estudio y conflictos internos antes de renunciar a una cosmovisión familiar que quizas es muy atesorada. Sin embargo el aspecto emocional del proceso, es mucho más difícil ya que las creencias están atadas a necesidades profundas y temores internos, y por lo general han sido inculcados a edad temprana.

 

Cuando una persona se sale, puede que los problemas de autoestima y temor al terrible castigo continue. Prácticamente todas las religiones controladoras inculcan temor al mal que hay en “El Mundo” y del peligro de estar solos o alejado del grupo. Esto explica como, actividades y desafios ordinarios son capaces de provocar ataques de pánico. Esto es especialmente cierto cuando uno se siente como un niño pequeño en un mundo extraño. Salir de un ambiente protegido y reprimido puede resultar en que las personas sean por primera vez concientes de una falta de habilidades para resolver problemas e inmadurez personal. El adoctrinamiento en el temor les hace difícil evitar pensamientos condenatorios, incluso muchos años después de salir, puede que algunos piensen que han cometido un terrible error y piensen: “¿Y si que pasa si ellos están en lo cierto?”

 

Es realmente asombroso el dolor que atravesé debido a lo que se introdujo en mi mente … Todo lo que sé es que me costó tanto, que no me importó si moria. Pase por un infierno personal para escapar del infierno en el que estaba metido y del inmenso miedo que sentia.

 

Depresión, ansiedad, fatiga, insomnio, etc … lo que sea. Es una mierda. Pase años de culpabilidad siendo un cristiano y sabiendome un pecador, pensando en que las personas que amo están en el infierno.

 

Para muchos romper con la fe es el trastorno más perturbador y difícil que hayan pasado en la vida. Para comprenderlo plenamente, hay que apreciar la totalidad de la cosmovisión religiosa que define y controla la realidad, de la manera en que lo hacen los grupos fundamentalistas. En estos movimientos religiosos, todo acerca del mundo esta explicado claramente, el pasado, el presente y el futuro, se entrega a los creyentes el mismisimo significado de la vida, se establecen las normas de lo moral e inmoral y los individuos deben encontrar su lugar en este esquema para que valga la pena vivir la vida. Las promesas y bendiciones prometidas a los que ejercen obediencia son grandes, pero las amenazas por desobediencia son terribles, e implican consecuencias tanto en esta vida, como en la que ha de venir. Las religiones controladoras tienden a limitar la información respecto a lo que ocurre en el mundo y limitan ademas los puntos de vista alternativos,  para que los miembros fácilmente concluyan que su cosmovisión religiosa es la única posible. Cualquier cosa fuera de su mundo es considerada peligrosa y malvada en el peor de los casos, o terriblemente equivocada en el mejor de los casos. Así que al salir de este ambiente protegido, se está haciendo estallar una burbuja. Todo lo que una persona cree que es verdad, queda destrozado.

 

Los fundamentos de mi vida se han derrumbado. A pesar de que dicen que soy valiente o tenaz, y que este es un trabajo que cuesta llevar a cabo, constantemente me veo azotado por una ola, tras otra ola de dolores que me abruman. Difícilmente puedo creer lo caotica que ha se hecho mi vida.

 

Todo mi sentido de propósito, valor y significado estaba envuelto fuertemente alrededor de mi fe cristiana … guardé mis dudas y las sepulte y crucifique, me esforcé por no pensar en las dudas de la fe … Hace un año, abandoné el evangelismo … sin embargo el dolor que siento es profundo y crudo.

 

El impacto puede crear problemas con el funcionamiento del día a día cotidiano.

 

La cantidad de agitación interna durante este tiempo fue abrumadora. Afectó mi vida diaria y muchos días no quise salir de la cama. Estaba deprimido y ansioso al mismo tiempo. Estar en la universidad era difícil. Apenas me podía concentrar en clase.

 

Estoy totalmente confundido y por el momento toda mi vida está arruinada, ya que no sé qué pensar. He estado fuera del trabajo un mes con ansiedad.

 

Durante tres años he estado dependiendo de beber alcohol cada noche.

 

Marco de referencias destruido

 

Cuando se analiza este trauma, ciertas aproximaciones ayudan a entender el RTS. Una de estas es la idea del marco de referencias destruido, o “pérdida del mundo que se supone que es real” (Kauffman, 2002). Se ha utilizado esta idea para entender pérdidas traumáticas como la muerte de un ser querido, pero puede aplicarse fácilmente a la pérdida de la fe. Según Beder (2004), “El concepto del mundo que se supone es real, se refiere a las creencias que fundamentan, aseguran, estabilizan y orientan a las personas. Son nuestras creencias centrales. Cuando nos enfrentamos a la muerte y a traumas, estas creencias se ven destruidas y desorientación e incluso pánico pueden presentarse en la vida de los afectados”.

 

El trauma más perjudicial es aquel causado ​​por otros seres humano e involucran violencia interpersonal (DePrince y Freyd, 2002). Esto describe bien a los niños adoctrinados en religiones basadas en infundir temor.) Este enfoque menciona tres supuestos básicos respecto al mundo que se destruyen producto de este trauma: La vida es buena, la vida tiene sentido y yo merezco vivirla. Janoff – Bulman, 1992). Un supuesto cuarto se incluye a veces que dice que las personas son dignas de confianza (Roth y Newman, 1991). Este modelo se aproximacion aplica bien a la religión: si se piensa en la “vida” como el ambiente creado y mantenido por el grupo religioso. (N del T. Es interesante senalar que las publicaciones de los Testigos de Jehova llaman al “Ambiente” que se vive en sus congregaciones como “Paraiso espiritual”, que seria en este contexto el “mundo” que se ve fracturado al momento de salirse del grupo).

La versión religiosa del “yo merezco vivir” suele ser una visión paradójica de la valia personal, pues se ensena que el individuo es a la vez pecaminoso y al mismo tiempo especial. Es decir, un individuo no tiene ni posee nada en si mismo para estar orgulloso, pero puede tener un gran propósito, y puede desempeñar un papel especial en un drama cósmico y espiritual. (N del T. Recuerde la “Cuestion de la Soberania Universal y el rol que los Testigos de Jehova juegan en esta cuestion universal”)

 

Estos investigadores exploraron la forma en que esta forma de pensar y otros factores conducen al conservadurismo cognitivo de los seres humanos y la Resistencia natural a cambiar los supuestos básicos adoptados como verdad. Otra línea de investigación indica que existen respuestas negativas a nivel cerebral cuando una persona se enfrenta con información que está en conflicto con creencias fuertemente sostenidas (Shermer, 2011). Las experiencias traumáticas rompen premisas y creencias básicas. De modo colloquial se puede decir que romper con creencias atesoradas es un evento traumático. Enfrentar y curar el trauma requiere que un individuo haga el esfuerzo de conciliar su antiguo sistema de creencias con nuevas y modificadas ideas (DePrince & Freyd, 2002). Se entiende por lo tanto que el trauma tiene por lo tanto componentes afectivos y emocionales como tambien cognitivos y de caracter racional.

 

Analizar la pérdida de la fe, o el abandono de la religión a través de esta prisma, ayuda a explicar la gran intensidad del trauma que ocurre. Una religión contiene por definicion un enorme y complejo conjunto de supuestos que el grupo de la fe considera la “verdad”. Rechazar este bagaje de informacion y conceptos que se han transmitido por generaciones es una perturbación cognitiva importante, que conlleva riesgo de rechazo social. Sentirse indefenso ante un mundo desconocido y sin sentido puede resultar en el desarrollo de panico.

 

Nunca he experimentado tal nivel de confusión, dolor, dolor, pérdida, miedo, ansiedad, depression ni parálisis. Todo a causa de la religión, la fe, y la idea de Dios.

 

Cabe señalar que todas las religiones o sectas autoritarias controladoras hacen grandes promesas para los leales y las suman a enormes demandas de devoción. Parece ser que los individuos más sinceros, piadosos y dedicados son los más traumatizados cuando su mundo de supuesta realidad religiosa se desmorona. Esto tendría sentido desde la perspectiva de Kauffman (2002) en el que los supuestos rotos hacen que el ser interior se fragmente en pedazos. Como él lo expresa, “El orden mundial que uno imagina, es el conjunto de ilusiones que protegen al alma humana”.

 

Algunos días son mejores que otros, por supuesto, pero la mayoría de los días siento una nube oscura sobre mi cabeza. La verdadera tragedia para mí es que amo la vida – en todos sus tonos, matices, problemas y desafíos – pero no puedo ver la vida de otro modo.

 

Me siento en crisis total, aterrado y aterrorizado de afrontar un futuro solo. No confio en mi capacidad de tomar decisiones, si las acciones no están en línea con el cristianismo, y me siento incapaz de encontrar satisfacción interior.

 

Para muchas personas que dejan su fe, el evento es como la muerte de un ser amado o un divorcio. Su “relación con Dios” era una idea central, de tal manera que renunciar a la religion se siente como una pérdida genuina. Puede ser como perder un amor, un padre o al mejor amigo que siempre ha estado allí.

 

Fue como una muerte en la familia cuando Jesús murió y ninguna cantidad de creencias pudo resucitarlo. Es una experiencia absolutamente espantosa y aterradora y dejo mi alma en oscuridad.

 

Cuando me fui, me sentí como si estuviera perdiendo a un amigo o incluso a un cónyuge – definitivamente fue “traumático”. Ahora, desde afuera, veo todo el daño y locura que me causo.

 

Teoría de traición traumatica

 

El enfoque de Traicion Traumatica ha desafiado el foco tradicional de que el miedo es la respuesta primaria al trauma. Se ha supuesto que el PTSD es un trastorno de ansiedad, en el que el individuo experimenta un intenso temor, desamparo u horror en respuesta a un evento traumático. Por eso mismo los tratamientos han enfatizado que ocurra un procesamiento emocional correctivo.

 

Por otra parte, entender la angustia post-traumática en términos de traiciones y lealtades rotas puede arrojar luz sobre los efectos no relacionados con el miedo o el terror. Freyd (1996) estudió el impacto del abuso infantil, por parte de una persona en quien se confiaba y concluyó que el tener poca conciencia de que ha ocurrido una violación parece ser valioso para la supervivencia. Esta teoría indican que cuando se aumenta la conciencia de las personas que han sido violadas, esto puede aumentar el trauma.

 

El concepto de traición es importante, pues cambia todo el contexto de la comprensión del trauma. A la sociedad no le gusta hablar de estos temas pues las víctimas del trauma rompen las ilusiones generales de seguridad y, a menudo, se dedican a culpar a las víctimas para poder mantener ilusiones de que estos porblemas no existen (Van der Kolk, McFarlane y Van der Hart, 1996). La sociedad se resiste a reconocer que la religión puede hacer daño.

 

En segundo lugar, y especialmente en el caso del trastorno de estrés postraumático complejo, que se refiere a los abusos continuos y repetidos, se hace una gran diferencia en cambiar el enfoque a cuestiones relacionales. Como explicó DePrince y Freyd (2002), la psicología tradicional se ha centrado en el miedo y tiende a patologizar las reacciones de los sobrevivientes del trauma. En este nuevo enfoque, la responsabilidad por la experiencia del miedo se coloca en el superviviente individual;          Las terapias cognitivo-conductuales se centran en tratar los síntomas de ansiedad del individuo.

 

Cuando la traición se incluye como un evento importante en el trauma, las preguntas de investigación y tratamiento se colocan en un contexto relacional y social. Asi, la patología no existe sólo en la mente del sobreviviente. Entre las preguntas pertinentes se incluyen quiénes son los que traicionaron, qué traición fue, qué relación con el perpetrador tuvo el que traiciono y qué respuesta social existio ante los hechos cometidos. Cuando se establece un marco de traición contra las victimas, estos autores dicen que se presta más atención a la relación entre el perpetrador y la víctima. (En cuanto al adoctrinamiento religioso, se puede hacer un caso de abuso emocional y mental, que también es violento con efectos a largo plazo). Este marco permite un contexto histórico en el que puede haber transmisión intergeneracional del trauma.

 

La traición puede también venir en la forma de la respuesta que el superviviente recibe de otros que siguen el acontecimiento, tal como la incredulidad de los miembros del grupo que minimiza, o resta valor a la experiencia del individuo. Esta visión del trauma es una que reconoce las fuerzas socioculturales en juego y nos ayuda a ir más allá de las emociones individuales, para considerar el papel de la comunidad religiosa al abordar las transgresiones. Reconocer la traición interpersonal en el trauma requiere que confrontemos la realidad del daño que los seres humanos pueden causar unos a otros (DePrince y Freyd, 2002).

 

Cuando la fe se destruye

 

Como ejemplo de “pérdida del mundo que se supone real”, perder la religión es un caso especial y potencialmente extremo. Un sistema de creencias roto puede ser devastador y causar problemas cognitivos y afectivos, incluyendo un agudo sentido de la traición. Muchos ex creyentes tienen cólera por el abuso de haber sido inducidos a crecer mentiras. Se sienten privados de una infancia normal, que se les robo la oportunidad de accede a información honesta y a desarrollarse y prosperar. Tienen amargura por haber aprendido que eran inútiles y  que necesitaban de la salvación dentro del grupo, pero nunca pudieron estar seguros de que eran lo suficientemente buenos para ser salvos. Muchos desarrollan rabia por haber creido en el infierno, el Rapto, los demonios, la apostasía, los pecados imperdonables, (N del T. El Armagedon) y el mundo malo. Les molesta no poder sentirse bien o seguros. Muchos están enojados porque las mismas enseñanzas se infligen a más niños que aun pertenecen al grupo. Tienen rabia porque dedicaron sus vidas y entregaron todo para servir a Dios. Están enojados por perder a sus familias y a sus amigos. Y se sienten enormemente traicionados.

 

Los siguientes comentarios apoyan las teorías del trauma que implican traición.

 

Cuando era niño tuve un terrible temor al infierno, y solía quedarme dormido llorando porque pensaba que no era salvo. El miedo irracional conduce a decisiones irracionales. Ahora, habiendo perdido contacto con amigos y familiares depues de mi salida de la iglesia, estoy tratando de volver a poner mi vida en orden.

 

Hoy a la edad de 43 años, siento que mi juventud fue desperdiciada. Pienso en toda la diversión que perdí, en todas las mujeres que rechazé y en la educación que pude haber tenido. Pienso en toda la preocupación, culpa y miedo que he tenido que soportar durante 31 años.

 

He estado sintiendo una mezcla de enojo, tristeza y desesperación con respecto a mi antigua ‘vida de fe’ … Pasé unos 20 años de adulto como un “cristiano serio” … tratando de vivir “la radical obediencia bíblica a Dios” … El hecho es que nunca pude agradar completamente a Dios. “Dios” me pidio cosas imposibles de cumplir y fue una fantasía imaginar que él proporcionaria los recursos reales que necesitaba para cumplir su voluntad.

 

RTS como PTSD Complejo

 

La definición de PTSD complejo es interesante cuando se mira a la luz del adoctrinamiento religioso: “Una lesión psicológica que resulta de la exposición prolongada a un trauma social y / o interpersonal prolongado con falta o pérdida de control, incapacidad y en el contexto de cautiverio o atrapamiento, es decir la falta de una vía de escape viable para la víctima “(Wikipedia). Los niños pequeños que están sujetos a enseñanzas y prácticas religiosas tóxicas están atrapados y dependen de sus familias disfuncionales. Pete Walker (2009) ha desarrollado un enfoque en psicoterapia que considera los flashback emocionales como el síntoma clave del PTSD complejo. Debido a la naturaleza prolongada del trauma, él dice que el PTSD complejo puede ser aún más virulento y penetrantemente perjudicial en sus efectos. (Nota. El PTSD complejo aún no ha sido incluido en el DSM, tal como tampoco el RTS). Esto parece ser cierto para muchos que han abandonado la religión.

 

Cuando se me pide que describa mi pasado, emociones abrumadoras invaden mi cuerpo y le succionan toda energía positiva … Recuerdos asaltan a mi subconsciente y se manifiestan en pesadillas viciosos que manifiestan la profundidad del daño.

 

Recuerdo muchas noches oscuras tratando de dormir teniendo miedo de muchas cosas en la vida, acostado en la cama preocupándome mientras trataba de dormir, mientras consideraba todas las cosas desagradables que me podían pasar. Oraba a Dios por perdon por mi mala elección de dejarle. La preocupación y la falta de sueño hicieron que la vida y el trabajo fueran mucho más difíciles de manejar. Incluso me dieron dolores de cabeza por pensar y preocuparme sin parar.

 

Es un viaje en solitario a lo desconocido, en un conflicto contra todo lo que se me habia enseñado, cuestionando una y otra vez que lo que podría ser verdad o falso. Sentimientos de culpa y miedo por osar confiar en mis propios instintos o razonamientos humanos naturales. Un camino de aguas inexploradas, supuestamente tempestuosas y pobladas de diablos y monstruos.

 

Tuve un colapso nervioso ya que las creencias que me estaban enseñando no estaban realmente ayudándome a desarrollarme como individuo. He pasado los últimos 5 años dentro y fuera del hospital por intentos de suicidio y las cosas fueron empeorando gradualmente … Cada día se convirtió en una pesadilla, me sumergí en una depresión que sólo tenía una salida … suicidio. Yo no quería matarme, sin embargo la vida era tan miserable que el suicidio parecía una opción razonable.

 

Acabo de despertar de otra pesadilla. Mi marido dice que grito en la noche y lloro en mi sueño. Estaba en una habitación vacía sin escape. Totalmente sola y asustada.

 

Por qué RTS es tan invisible

 

Cuando se habla de RTS (Sindrome de Trauma Religioso), el contexto social es completamente diferente al de otras situaciones de trauma. Las experiencias de desastres naturales, abuso sexual infantil o violencia intrafamiliar son comprensibles para amigos y profesionales que probablemente sean comprensivos y solidarios. Pero en el caso de abuso religioso, una persona es a menudo perseguida por la familia y los miembros de la iglesia para que regrese. Se les recuerda de muchas maneras que están condenados a destruccion eternal y se les presiona para que vuelvan en definitive a exponerse al autor de sus abusos. Su sufrimiento no se ve. De hecho, cuando no regresan se les somete a ostracism y este rechazo social es una capa adicional de grave daño que esta ausente de toda otra variedad de trauma.

 

Un superviviente de trauma religioso también está saturado de gatilladores de recaida potenciales, especialmente en personas que pertenecen a las comunidades más religiosas. Se espera que alguien con RTS disfrute de la Navidad y Pascua de resurreccion, o al menos se le exige no hacer escandalos. (N del T. El tiempo de Asambleas, Reuniones, o Conmemoracion es un poderoso gatillador de recaida en los supervicientes de la secta de los Testigos de Jehova) La religión tiene un lugar privilegiado en la sociedad. Las iglesias están por todas partes y las oraciones y los himnos son omnipresentes. En muchas comunidades, no creer en la religión dominante hace que uno sea un desviado, poniendolo a uno en riesgo de rechazo social, problemas de empleo, y por el estilo.

 

La ira por otros tipos de abuso se considera por la sociedad, algo normal y aceptable, mientras que por otro lado se exige a los ex creyentes que deben perdonar y “no tirar al bebé con el agua del baño”. Se les acusa de hipersensibilidad o ​​de tomar la religión de manera equivocada. La gente entiende a las personas que tienen pesadillas sobre combates en la guerra, pero no cuando las tienen sobre el Armagedon. Expresar estos sentimientos suele ser peligroso. Demasiado a menudo, el resultado es un ataque, minimizacion o burla en lugar de apoyo, es decir, se pasa a “culpar a la víctima”.

 

Desde un punto de vista conservador, las personas que han dejado su religión y sufrien son vistas como fracasos – simplemente no lo han hecho bien como creyentes. Un punto de vista cristiano fundamentalist comun es que han sido “rebeldes” y han provocado sus propios problemas. La depresión y la ansiedad se consideran a menudo pecados o incluso ataques demoníacos. La miseria personal se ve como un resultado natural de rechazar a Dios; Ser apóstata trae el castigo de Dios.

 

Un consejero religioso redirigirá a un cliente de vuelta a la religión, normalmente con pautas bíblicas para arrepentirse y volverse más devoto. El cliente que sufre con RTS entonces es probable que se esfuerce más para satisfacer las demandas imposibles de la religión, al igual que volver a una situación de violencia doméstica. Ellos harán esto debido a la naturaleza autoritaria del consejero, pero fracasarán nuevamente y se sentirán desesperados, o malos o locos. Sin embargo nadie llega a la conclusión de que es la religión misma la que tiene la culpa. (Los consejeros religiosos a menudo tienen muy poco entrenamiento en psicología).

 

En muchos contextos aparentemente seculares, las opiniones religiosas todavía se consideran “normales” e incluso se abogan o defienden de manera agresiva. En la medicina y en el tratamiento de drogas y alcohol, los profesionales asumen que empujar a la gente a la religión es aceptable. Sin embargo, las personas que luchan con el abuso de sustancias relacionadas con la RTS simplemente no pueden soportar el tono religioso de Alcohólicos Anónimos, por ejemplo, y reciben muy poca simpatía.

(N del T. Alcoholicos anonimos, aunque se define como seglar, no religioso, tiene un fuerte component religioso, y se apela a un “Poder Superior”, que a menudo puede chocar con el superviviente de una secta que ha dejado su religion)

Un cliente mío que estaba en un pabellón psiquiátrico debido a ataques de pánico ocasionados por RTS me dijo que un médico le dijo que necesitaba acercarse a Dios. También un veterano de guerra estaba buscando una alternativa porque su consejero dijo que prefería trabajar con personas que creían en el infierno pues podía hacer que se comportaran.

 

De muchas maneras, una persona con RTS puede ser retraumatizada una y otra vez a través de minimización y negación. Esto puede causar regresión a un estado anterior de miedo al desencadenar la fobia y el adoctrinamiento. Una persona escribió sobre el estatus social desigual que ocurre con el abuso religioso:

 

Si dijera que el cristianismo secuestro mi infancia, me llenó de miedo, me paralizó con ansiedad, aniquiló mi ser, robó mi cuerpo de sentimientos, robó mi futuro, me dio un papel desigual de matrimonio y me costó miles de dólares, los cristianos desecharían diciendo “Estabas en la iglesia equivocada, tomas las cosas demasiado en serio, o has hecho tus elecciones basadas en tu propia voluntad”. No me va mejor cuando hablo con los criados fuera del cristianismo. Ellos suavemente sugieren que soy más sensible o que hago una tormenta en un vaso de agua o que no entiendo quién era realmente Jesús o que no podría haber sido tan malo ya que al fin resulte en ser una persona muy agradable. ¿Por qué es tan difícil para la gente entender que el cristianismo ha arruinado completamente mi vida? Si hubiera sido discriminado, golpeado, abusado sexualmente, traumatizado por un acto de violencia o violado, me escucharían. Me darian apoyo. Me darían atención psicológica. Tendría recurso legal y protección. Sin embargo, soy una víctima de un trauma que la sociedad no escucha.

 

Las víctimas de RTS se sienten muy solas porque, excepto en ciertos foros en línea, prácticamente no hay discurso público en nuestra sociedad sobre trauma o abuso emocional debido a la religión. Esta brecha fue notada por un joven que me escribió acerca de su serie de conversión de YouTube:

 

He estado trabajando en la cuarta parte, centrada en el trauma, por un mes ahora y me ha costado bastante. He estado leyendo mucho sobre el trauma y me he sorprende que lo que atribuimos al trauma y al PTSD se alinea con mi experiencia de deconversión. Nadie habla de religión y trauma. N en las revistas científicas, ni en los recursos para combater el trauma … Pensé que quizás sería el único que lo abordaría.

 

Los Servicios de Protección Infantil rescatarán agresivamente a los niños que sufren abusos físicos o sexuales, pero las heridas profundas y los daños mentales causados ​​por la religión, que pueden durar toda la vida, no reciben atención. A las instituciones religiosas todavía se les da un lugar privilegiado de muchas maneras. Críticarles es muy difícil. Dentro de las comunidades, a los padres se les da una autoridad indebida para tratar a sus hijos como quieran, a pesar de que las actitudes autoritarias y patriarcales de la religión, junto con demasiado respeto al cuarto mandamiento para obedecer a los padres, han resultado en métodos parentales duros y violentos. Incluso las fechorías sexuales del clero católico han sido increíblemente difíciles de enfrentar. Los niños son tratados como la propiedad de los padres o la parroquia, y mucho se hace a puerta cerrada. (N del T. Exactamente lo mismo ocurre en la secta de los Testigos de Jehova, donde el abuso sexual infantil se oculta, se protégé a los pedofilos y el tema se trata a puerta cerrada, sin informar a las autoridades)

 

Múltiples problemas

 

Las consideraciones de espacio evitan una descripción completa de todos los desafíos que una persona enfrenta durante toda una vida de recuperación del adoctrinamiento religioso y viviendo en un ambiente religioso. Los problemas cognitivos pueden ser graves porque la toma de decisiones personales es difícil y las habilidades de pensamiento crítico no están desarrolladas. La persona que se cura y se recupera necesita desaprender muchas maneras disfuncionales de pensar y de comportarse y reconstruir su mundo. Se enfrentan a la reconstrucción de la realidad. El viejo mundo que se suponia real se ha ido y uno nuevo debe ser construido. Debe desarrollarse un nuevo sentido del yo interior, y debe aceptarse la responsabilidad personal por manejar la propia vida. La crisis existencial puede ser enorme cuando uno se siente totalmente carente de fundamentos y se debe comenzar de nuevo.

 

Uno de mis mayores problemas ha sido la incapacidad de confiar en mi intelecto.

 

Me esforcé todos los días para deshacerse de las viejas creencias, pero nunca parecieron desaparecer.

 

Supongo que en última instancia he basado mi sensacion de paz en los aspectos intelectuales. He estado leyendo y aprendiendo historia religiosa, filosofía, etc. por casi una década. Pero… emocionalmente no puedo convencerme de que no voy a ir al infierno por cada pequeña cosa que hago. ¿Se hara más fácil alguna vez? ¿Es tanto el tiempo que toma hacer desaparecer 20 años de intimidación, coerción, temor y fanatismo?

 

Sumando a todo lo que hemos visto, se añade el rechazo de la familia y amigos. Para la mayoría de las personas de una familia religiosa, ellos también deben reconstruir toda una estructura social, mientras aprenden a ver a otras personas y al mundo en términos completamente nuevos. Esto puede incluso requerir un nuevo empleo. Los matrimonios sufren cuando sólo uno deja la fe, y el divorcio es frecuente.

 

Salí de la iglesia y le dije a mi familia hace casi dos años, ellos están seguros que ire al infierno y me llevare a mis 3 niños pequeños al infierno conmigo. Todos mis amigos eran cristianos y ya no están cerca. Mi comunidad es profundamente religiosa, y me siento aislada y asustada. Creo que necesito terapia, pero no sé a dónde acudir.

 

Me han asociado con la religión de mis padres desde el nacimiento. Ahora estoy en mis cincuentas. Si salgo abiertamente voy a ser expulsado y perdere a toda mi familia y amigos. Sufro de TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) y depresión severa. ¿Qué debo hacer? … si me voy, mi esposa se quedará en el culto – no veo nada más que dolor por mí.

 

En conclusión, creo que no se puede exagerar que los profesionales de la salud mental deben reconocer la gravedad del síndrome de traumatismo religioso. La religión puede ser causa y causa grandes sufrimientos personales, familias fracturadas y ruptura social. Hay muchas personas que necesitan y merecen el reconocimiento y el tratamiento de profesionales informados. Tenemos que dejar de hacer de la religión un caso especial en el que la crítica es tabú. Es nuestra responsabilidad ética ser conscientes y nuestra obligación humana de ser compasivos.

 

Referencias

 

Beder, J (2004-2005) “Pérdida del mundo supositivo – Cómo lidiar con la muerte y la pérdida”, Omega, 50 (4), 255-265

 

DePrince, AP & Freyd, JJ (2002) ‘El daño del trauma: miedo patológico, supuestos rotos o traición?’ En J. Kauffman (Ed.) Pérdida del Mundo Assumptivo (pp. 71-82), Nueva York: Brunner-Routledge

 

Janoff-Bulman, R. (1992) Suposiciones rotas: Hacia una nueva psicología del trauma, Nueva York: Free Press

 

Kauffman, J. (2002) ‘La seguridad y el mundo asumido’ en J. Kauffman (Ed.), Loss of the Assumptive World (pp. 205-211), Nueva York: Brunner-Routledge

 

Shermer, M. (2011) El cerebro creyente , Nueva York: Libros de tiempo

 

Van der Kolk, BA, McFarlane, AC, y Van der Hart, O. (1996) “Un enfoque general para el tratamiento del trastorno de estrés postraumático” en B. Van der Kolk, AC McFarlane y L. Weisaeth (Eds.), El estrés traumático: los efectos de la experiencia abrumadora en la mente, el cuerpo y la sociedad (pp 417-440), Nueva York: Guilford

 

Walker, Pete. (2009) ‘Retrospectiva emocional en el tratamiento del PTSD complejo’, Psychotherapy.net

 

Este artículo fue publicado en la revista británica Cognitive Behavior Therapy Today , Nov. 2011: RTS en CBT Today, Part 3

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